Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. – Salmo 23:4

Hace algún tiempo leí acerca de una planta en Brasil llamada “matador”.

Cuando encuentra un árbol frondoso, esta planta rastrera lo rodea y empieza a trepar hasta lo alto; a medida que el árbol va creciendo, más se enrolla y lo aprieta. Una vez que ha alcanzado su madurez, florece poniendo una corona hermosa en lo alto del árbol, que para entonces ha sido estrangulado.

He visto pecados y problemas que le hacen lo mismo a las personas.

Estas personas parecen fuertes en físico, mente y alma. A simple vista parecería que nada puede tocarlos. Algunas veces ellos mismos piensan que son inmunes a toda influencia negativa en sus vidas. Se sienten tan confiados en sí mismos, que ignoran los pecados pequeños e insignificantes que se han enraizado en sus vidas.

Pero lentamente, y en forma persistente, estas transgresiones empiezan a tomar control, estrangulándoles el futuro y robándoles las fuerzas.

Si esta es una buena descripción de su vida, o de un ser querido suyo, todavía puede alegrarse: el Señor Jesús está dispuesto a liberarle del mal que ha empezado a estrangular su vida.

Por favor, no deje el arrepentimiento para cuando sea demasiado tarde. Acérquese al Señor con la seguridad que él, gracias a la obra redentora de Jesucristo, puede salvarlo de cualquier cosa que pretenda separarlo de la maravillosa vida que él desea otorgarle.

ORACIÓN: Padre celestial, es un hecho que los pecados pequeños crecen y se convierten en pecados grandes que nos roban la paz, la alegría, y algunas veces hasta la salvación. Ayúdanos a recordar que tú estás siempre con nosotros, que nos has liberado de nuestros pecados, y que nos has garantizado un corazón nuevo y limpio. En el nombre de Jesús. Amén.

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