Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden. – 1 Corintios 14:40

Cuando voy a predicar como invitado, me visto con una toga negra. El motivo por el cual lo hago es para conferir el mensaje a los presentes de que es Jesús, y nadie más que él, el centro del servicio de adoración.

La razón porque digo esto es porque hace algún tiempo, un hombre que dice ‘vestirse como Jesús’, apareció en la iglesia a la que pertenezco. Si bien yo estaba fuera de la ciudad, me enteré del hecho por los periódicos y la televisión.

El tema común que circulaba en las noticias era algo así como que la iglesia, en vez de recibir a Jesús con los brazos abiertos, lo había echado, con lo cual no estoy de acuerdo.

La adoración tiene un doble propósito. Primero, les da la oportunidad a las personas de agradecerle a Dios por todas sus bendiciones, especialmente aquéllas que han recibido gracias a la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo. Segundo, le da la oportunidad al Señor de hablarnos, guiarnos, y perdonarnos.

Mi iglesia hace muy bien esas dos cosas, y también otra cosa más: se ocupa de cuidar el rebaño de Jesús.

Vivimos en un mundo lleno de personas raras, incluso peligrosas. En este caso en particular, el hombre que se apareció vestido como Jesús llevaba un palo largo que, mal utilizado, podía causar daños. En vista de eso, los líderes de la iglesia lo ubicaron en un lugar donde no pudiera agredir a nadie y donde, si fuera necesario, pudiera ser contenido.

Pero a él no le gustó que lo trataran así. Aparentemente, no sabía que Jesús, y no un hombre ‘vestido como Jesús’, es el centro de un servicio de adoración luterano.

Es por ello que agradezco a los líderes de mi iglesia por haber sido amables y discretos en su trato con este hombre. Si bien la prensa no les hizo justicia, ustedes hicieron lo correcto.

ORACIÓN: Señor Jesús, como familia cristiana nos reunimos para adorarte y agradecerte por todo lo que has hecho por nosotros. Bendice a los pastores y líderes de las iglesias, para que todo lo que digan y hagan sea siempre en honor a ti. En tu nombre. Amén.

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